abraza el paño en terciopelo
y puerta el insensato relojero afán,
que es de imperial poniente señalando estrellas.
Y de enervada maravilla…
es anhelos…
y es perlas...
afortunadas, sedientas,
enhebradas piedras basales
puestas a nacer por vez
eterna.
corazón-crisálida
angular,
exquisito,
abundante,
rescatador palpitás...
en sortilegios
que susurran la voz queda, de los misterios…
eclosionando sin prisas
solsticios de
tránsito perpetuo
arrancando al medio arco
en giro loop del hacia adentro...
faro nuestro,
y luminoso dueño...
de los fragantes,
y muy amados
casi sueños.

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