soledades vestidas para salir
y el misterio calesita,
alucinado caballo, orbitando luces,
llevás lejos girando en el lugar,
perdido en colores ámbar,
pintado el ojo y la silla.
cosas que duran lo que duran.
ciclos inexorables,
rodado 18,
tan pronto vienen como se van.
ojal de flor marchita, mustio vacío,
la nada, (esa chica de la otra mesa, ojerosa y triste)
no entiende el rigor de la ausencia.
y yo la miro como si pudiera.
acompañar silencioso,
una copa de vino de la casa,
y las gotas que escurren abriendo los ojos del mantel,
sello de otoño.
esos de por allá,
mienten a carcajadas vacías.
ajetreo de alas viejas,
¿Quién ríe en el bar de la tormenta?
desteñida trouppe vagabunda...
llegan silencios nuevos,
y yo...
que apenas pretendo conocerte,
pago la cuenta y les dejo el lugar.
abrigado en la braza del cigarrillo,
vago en la luz de las comisuras,
(me suena un tango en la cabeza).
brillas en el cielo estirando mi sombra,
dejando cautivo el silencio,
y yo,
desde lo petiso del suelo,
abrazado a la noche,
te asumo más cerca.

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