viernes, 22 de julio de 2011

alunarisado

gigantesca torre y plateada azotea,

asomado al trampolín donde suicidan los sueños,

te arrojo el corazón de 1000 pedazos,

alado corazón paracaidista

sembrando los vacíos de tus balcones



con filigranadas marcas de agua,

no para que florezcan en macetas,

ni para que las riegues cada dos martes,

te lluevo la noche en osadía colorada

para que despiertes al lucero

y me pestañees enervada,

o ancles en estrellas

y me acaricies del jopo a las nubes

replegando tu paragüas





y si hago tierra en ventanal cerrado

me marcharé del suelo y más del cielo

como cada día, a refugiarme de horizonte

dejando boba la estela que va,

con los ojos hinchados,

desde el brutal desconocimiento



hasta el lugar donde hace Fluuuffff, para afeitarme.

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