viernes, 22 de julio de 2011

al hueso

Hay que llevar

la soledad estirada de sombras.



O revolverla en el bolsillo,

y caminarla mansamente.

O coquetearle guiñando un ojo,

hacerle la pasadita

y tentar a su falda oscura...



Hay que sacar a pasear a esa muerte,

toda maquillada y arregladita,

mordiendo su labio efervescente de tripa,

de bicho apretujado al árbol... estrangulando.



Hay que abandonarse,

precipitarse insomne,

dejarse caer,

y aterrizar en el después.

incinerados,

decapitados,

amputados de cualquier dignidad

o de todas.



y aún así

resignarse a la nada completa,

de los caprichos mas bobos,

y diluirse definitivamente.



Hay que hacerse mierda,

o no hacer nada.

porque para estar vivos,

se requieren ejercicios diferentes,

o pensar en más intentos,

o creer que no se revuelven sombras mientras se hurga en el bolsillo oxidado,

y pinchándose los dedos no desistir puteando...



(¿por acá tiene que haber una llave de luz... es así?)

(¿o era en mi otra casa? ¿o era que tenía en otro sueño?)


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